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Familiares del joven asesinado. (Foto: El Tribuno - Javier Corbalán)

DOMINGO CRUENTO CON DOS NUEVOS HOMICIDIOS EN SALTA

“Perdí a mi hijo, pero el problema se tiene que acabar”, dijo el padre del joven asesinado en Norte Grande. En un barrio de Colonia Santa Rosa, una persona de 18 años perdió la vida tras recibir un escopetazo.

Salta/El Tribuno

El asesinato de un joven caló hondo en el barrio Norte Grande. Elvis Leonel Pérez, de 19 años, fue ultimado de una cuchillada en el pecho, ayer a las 6 en cercanías a la avenida principal de la barriada, donde se ubica una base de Infantería de la Policía de Salta.

Por otra parte, en Colonia Santa Rosa, un joven de 18 años murió tras recibir un disparo con perdigones en el tórax, en medio de un enfrentamiento entre dos grupos: uno del barrio Loteo Reyes, donde ocurrió el hecho y otro del barrio 20 de Junio. Con estos dos crímenes, hubo cinco homicidios en los últimos cuatro días en Salta

“Mi hijo acompañaba a una amiga a la parada de colectivos, sobre la avenida Felipe Varela. Cuando volvía a casa, un tipo lo agarró y el otro lo golpeó, le pegó un puntazo y después lo patearon. El problema es que los chicos del fondo del barrio no pueden pasar por el pasaje de adelante para ir a la parada porque los muchachos de la barra “La mayor” están siempre ahí. Se pipean todos, se juntan y agreden a cualquiera que pasa”, manifestó a El Tribuno Sergio Orlando Pérez, padre de la víctima en Norte Grande.

“Cuando yo fui a buscar a mi hijo todavía estaba con vida, tirado. Esperamos 30, 40 minutos hasta que llegó la ambulancia y lo llevaron al San Bernardo. Entró inconsciente en el quirófano. Esperábamos una noticia alentadora pero salió un médico y me dijo que había fallecido porque el puntazo había sido en el corazón”, agregó. El joven murió por un traumatismo penetrante en tórax con una lesión grave cardíaca.

“Quien mató a mi hijo es David “Flaco” Carrizo junto con Emanuel “Pipi” Barranco. El primero golpeó y apuñaló a mi hijo, pero el otro lo ayudó. El tal Flaco está prófugo y nos enteramos que tiene un pasaje para irse a Buenos Aires a las 18. El tal Pip está detenido”, expresó Sergio Pérez.

Poder territorial

“Los chicos del fondo del barrio tienen que ir hasta la iglesia a tomar el colectivo para ir al colegio. Caminan 10 o 20 cuadras. Esto no puede ser. ¿Acaso los de “La mayor” son dueños de la avenida? ¿Creen que porque tienen una pistola, una punta, nadie puede pasar? Ahora han matado a mi hijo ¿Qué hago yo? Ya no lo tengo, no está. Quiero que se sepa la verdad. No podemos vivir así. Esta sociedad está podrida”, añadió el hombre, al borde del llanto.

Ayer por la tarde, decenas de vecinos se congregaron en la casa del joven asesinado, en la manzana 202 C, para acompañar y apoyar a su familia. Todos coincidieron en que los enfrentamientos, la droga, principalmente la pasta base y el uso de armas son monedas corrientes en las calles de Norte Grande.

“Después de que mataran a mi hermano, unos policías dijeron que había un pipero menos ¿Cómo pueden decir semejante cosa? Mi hermano se recibió el año pasado del colegio. Si hubiera sido pipero no se recibía. ­¿Cómo puede ser que lo maten así?! Era un chico con futuro. Se había inscripto para cursar gasista matriculado”, manifestó Florencia Pérez, hermana de Elvis.

“Le sacaron las zapatillas y se las llevaron. Hace 10 días se salvó mi sobrino de 15 años de que le pasara lo mismo. A él lo corretearon. Solo pedimos justicia”, dijo Evelín Pérez, otra hermana de la víctima.

“Teóricamente roban zapatillas porque es como un trofeo que le ponen a un santo que tienen ahí. ¿Qué hace la Policía? Nada. ¿Por qué no se los llevan para rehabilitación?”, preguntó Sergio Pérez.

El flagelo de la droga

Ayer por la tarde, por las calles de Norte Grande se observaba a jóvenes consumiendo bebidas alcohólicas y sustancias, otros deambulaban bajo sus efectos. “Están demacrados, parecen zombies. Todo el tiempo andan así”, dijo un vecino.

“¿Qué quiere la Justicia? ¿Que hagamos ojo por ojo, diente por diente? Nosotros no somos de esos. El dolor me lo banco. Yo perdí a mi hijo y nadie me lo va a devolver. Pero este problema que viene desde hace varios años en Norte Grande se tiene que acabar”, finalizó Sergio Pérez, al tiempo que amigos y vecinos que lo acompañaban en su casa aplaudían y gritaban: ­Justicia!

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