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LA ACTIVIDAD GASÍFERA EN EL NORTE ARGENTINO ESTÁ AL BORDE DEL COLAPSO

Los trabajadores del sector hidrocarburífero advierten la crisis. Exigen políticas energéticas claras e inmediatas para salir adelante.

La destilería de Campo Durán quedaría en desuso. (Foto: El Tribuno)
La destilería de Campo Durán quedaría en desuso. (Foto: El Tribuno)

Salta/El Tribuno

La crisis del gas, que con preocupación se advierte en el norte argentino, no es un problema que solo involucre a Refinor, la compañía operadora de la destilería de Campo Durán. Tampoco lo es de los 700 trabajadores de la zona que de forma directa o indirecta trabajan para este complejo donde se procesa el petróleo que proviene de la cuenca del NOA, y el gas que aportan los pozos de la región y del sur de Bolivia.
Si Bolivia, como los indicadores lo anticipan, deja de enviar el gas para su posterior procesamiento en la refinería de Campo Durán, los afectados serán los usuarios de GLP (gas licuado de petróleo) de todo el norte argentino, porque a las garrafas habrá que buscarlas en la localidad santafesina de San Lorenzo o en Bahía Blanca.
Esto, indefectiblemente impactará en el precio final de este producto del que miles de familias aún dependen porque no cuentan con gas domiciliario. Hoy, las garrafas se envasan en la ciudad de General Gemes y si resultan escasas es de imaginarse lo que sucederá cuando los usuarios tengan que esperar que lleguen desde más de 1.000 kilómetros de distancia.
Lo que se viene
Si Bolivia se aviene a utilizar los 32 millones de metros cúbicos de gas en la nueva planta de procesamiento Gran Chaco, ubicada a siete kilómetros de Yacuiba y que ya comenzó a utilizar 8 millones de metros cúbicos, los envíos de gas rico a la Argentina se suspenderán. Las consecuencias serán directas: gran parte de la destilería de Campo Durán quedará ociosa sin materia prima para procesar y también repercutirá en el poliducto Campo Durán- Montecristo (Córdoba), en sus 7 estaciones de bombeo intermedias desde Salta hasta Córdoba, porque tampoco tendrá actividad. En este caso involucrará a unas 100 personas más que se quedarían sin trabajo. Las plantas de bombeo y fraccionadoras como la de Leales en Tucumán o Gemes en Salta, quedarán sin materia prima y los distribuidores de gas de Salta, Jujuy y Santiago del Estero, sin garrafas.
En definitiva, el 60% de la actividad de Refinor gira en torno del gas, pero si deja de recibirlo desde Bolivia, como cualquier empresa que se queda sin materia prima dejará de lado ese negocio afectando a cientos de puestos de empleo y producción para miles de usuarios.
Ventaja de dos años
La situación por la que atraviesa la cuenca del NOA y la principal industria sobre la que se sustenta la economía del norte argentino, es decir la industria del gas y del petróleo, atraviesa el peor momento. Desde la privatización de las empresas del Estado quedaron sin trabajo miles de norteños y frustró la esperanza de miles de familias. Con una experiencia tan traumática, pero a la vez tan cercana en el tiempo, nadie quiere volver a mirarse en ese mismo espejo, mientras se espera el pronunciamiento de legisladores y de los dos gobernadores de Salta y Jujuy.
Solamente dos años es el tiempo que el Estado Plurinacional de Bolivia necesita para poner a punto la planta Gran Chaco y que comience a trabajar con toda su capacidad de producción. De los 46 millones de metros cúbicos de gas que produce el sur de Bolivia, 32 millones quedarán para esa planta donde el GLP se logrará a gran escala para abastecer, según las previsiones del vecino país, lo suficiente para abastecer el 100% de la demanda de Paraguay, Brasil, Perú y Argentina.
Preocupación gremial
Alberto Romero, Alfredo Britos y Sebastián Barrios, secretarios general, adjunto y gremial respectivamente del Sindicato de Trabajadores del Petróleo y del Gas de Salta y Jujuy, participaron de las dos primeras reuniones que se realizaron en Buenos Aires y que se repetirán el próximo viernes 9.
Barrios, quien es operario del complejo Refinor, enfatiza que “si no hay un sinceramiento, si el Gobierno nacional, provincial y Refinor no dicen las cosas como son y se dejan de evasivas, nosotros las vamos a decir. La situación es gravísima y no vamos a esperar a ver qué pasa dentro de dos años, porque ya sabemos lo que sucederá. Tendremos 700 personas despedidas, haciendo reclamos en la ruta y una crisis total. Esto no es problema de la empresa, de sus trabajadores o del gremio petrolero, sino que es un problema que afectará a todo el noroeste argentino y, lógicamente, a la economía de la región”.
Bolivia sí, Argentina no
¿Cuál es la razón por la que el sur de Bolivia, que comparte con el norte argentino la misma geografía, los mismos reservorios, las mismas formaciones geológicas, produce en la actualidad 46 millones de metros cúbicos de gas por día, mientras que del lado argentino solo emergen 8 millones diarios?
“Es una cuestión política, no es una cuestión geológica ni de carencia material de gas, porque los pozos del lado argentino de Pan American (como Tuyunti) quedan a menos de 30 kilómetros en línea recta de los pozos bolivianos, que operan los mismos consorcios, pero con otros nombres (como Gran Chaco). La productividad es una cuestión que deben resolver los políticos: legisladores nacionales, provinciales, gobernadores y funcionarios de Energía de la Nación. A nosotros nos cabe defender la fuente de trabajo y que no suceda lo mismo que pasó con la privatización de YPF. No vamos a hacer una negación de la situación ni minimizar el panorama que se viene; le estamos diciendo a todos los norteños qué pasará si en dos años no hay un giro rotundo en la política energética. No puede ser, que el único cuerpo político que se haya pronunciado sobre la situación sea el Concejo Deliberante de Tartagal”, coincidieron Barrios y Britos en referencia a un proyecto de declaración del deliberativo tartagalense expresando su preocupación por la situación.
El próximo 9 del corriente los sindicalistas norteños se reunirán por tercera vez consecutiva en los últimos treinta días, con representantes de las secretarías de Energía de la Nación, de Salta, representantes de Refinor y de la reestatizada YPF (accionista del consorcio Refinor). “Esto se resuelve con decisiones políticas de las que no pueden estar ausentes los gobiernos de Salta y de provincias vecinas, porque el problema afecta a toda la distribución del gas del norte argentino”, reiteró Britos y agregó que “si no hay un cambio estamos a pocos meses de un colapso”.

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