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SALTA: AGENTES DEL 911 GOLPEARON Y LE ROBARON A UN JOVEN ESTUDIANTE

El joven quedó practicamente desfigurado luego de la golpiza propinada por los agentes. (Foto: El Tribuno)

Ocurrió en villa Juanita. El joven de 18 años permaneció desfigurado dentro de un móvil. Familiares localizaron el móvil y tomaron fotografías del muchacho. Le robaron el dinero y las zapatillas.

Salta/El Tribuno

Un joven estudiante del BSPA Padre Marteareana de Villa Juanita fue brutalmente golpeado y robado por personal del 911, en un procedimiento policial que se originó supuestamente por una denuncia sobre violencia familiar o de género en un domicilio de esa barriada del este de la capital salteña.
La paliza sufrida por Miguel Agustín no tiene justificación alguna, ya que el joven es soltero, no tiene pareja y no se encontraba en el domicilio de donde surgió la denuncia.
Miguel Agustín, en diálogo con El Tribuno en presencia de sus hermanas y de sus padres, aseguró que se hallaba caminando junto a una amiga sobre un calle de la manzana 9 de villa Juanita, cuando divisó delante de ellos el móvil del 911 estacionado, del cual bajaron tres uniformados.
“Ahora vamos a arreglar el asunto, me dijeron, apartaron a mi amiga, me tiraron al piso y me esposaron. Después me subieron al móvil. Yo no entendía nada, me empezaron a insultar, a decirme de todo que así le pegás a las mujeres y qué se yo y comenzaron entre todos a golpearme”, dijo.
Continuando con su relato afirmó que “me arrancaron el cabello y me hacían golpear el rostro contra sus puños o con el vidrio de la puerta y comencé a gritar que me dejen pero seguían golpeándome. Arrancaron el móvil y salieron por la manzana 9, con mala suerte para ellos porque en la calle estaba mi tío, a quien grité que me llevaban para matarme. Estaba secuestrado por la fuerza pública, detenido por ningún delito y golpeado no sé por qué. Digo esto porque me llevaron a un callejón oscuro y de nuevo empezaron los golpes y las risas entre ellos”, afirmó el joven.

Agregó que “una cuadra más entraron a un pasaje y otra vez, hasta que me desmayé. Ahí me vi dentro de un móvil del 911 solo, ensangrentado. Unos minutos después me llevaron hasta la comisaría de El Sol, donde la comisaria o el encargado o jefe lo escuché que decía que no me querían allí, que me llevaran a otro lado. Luego trajeron otro móvil y me cambiaron porque el del 911 tenía sangre en los vidrios y en los asientos. Entonces escuché la voz de mi hermana. La encargada le negaba que yo estuviera allí, pero ellas entraron y me encontraron escondido, esposado y desfigurado”.
Según Miguel Agustín, “entonces urgente me llevaron al San Bernardo, me bajaron, pidieron el turno y me guardaron de nuevo en el móvil, esposado, ya estaba sin zapatillas, sin la campera, sin el dinero que portaba y sin el celular, me dejaron solo el documento y la tarjeta de estudiante.

Dos horas después me llevaron a la Alcaidía. El médico me revisó todo el cuerpo que estaba lleno de moretones, pidió tomografía y tratamiento especial, derivándome al San Bernardo, donde me atendieron en la mañana. La denuncia la hizo mi familia. Yo recién hoy me pude levantar. Me robaron la campera, las zapatillas y el dinero que había ganado esa tarde en una changa. Hoy tengo miedo pero los voy a denunciar en persona y a demandar por las daños que me provocaron, sin ninguna razón”, dijo el estudiante.
En tanto, una hermana mayor del joven aseguró a El Tribuno que “en la madrugada del jueves, a las 2 más o menos, un tío nuestro se levantó por los gritos que provenían desde el interior de una camioneta policial estacionada afuera de su domicilio, cuando salió escuchó la voz de Miguel. La policía huyó del lugar. Cuando llegamos a la comisaría, la encargada nos dijo que no había ningún detenido y que el 911 no había informado acerca de la detención de Miguel Agustín. Todas mentiras, la camioneta estaba escondida en la parte de atrás, luego que lo cambiaron de móvil pudimos ver a mi hermano, todos los policía se tapaban la cara. De allí recién salieron al hospital, pero no lo hicieron atender sino hasta el amanecer. La tomografía computada y los pesares fueron nuestros, nos costaron solo a nosotros y a nuestra obra social. Se lavaron las manos. Violencia familiar es la causa que originó tamaño tormento. Cómo se llama esta violencia”, se preguntó.

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